OTRO TEMA ARGENTINO TABU. LA ACTIVIDAD DE "INTELIGENCIA EXTERIOR"

Por Juan de Dios Romero
03/07/03

Y la actividad de las Telecomunicaciones en el seno del objeto.-

Muchas personas con quienes hable sobre el tema del título, han considerado que ese tipo de actividad es una actividad hostil. Al menos así lo infieren con bastante fuerza, porque consideran que se realiza "contra" alguien. Contra un país, contra una comunidad, contra los valores de extranjeros, contra la voluntad de otros gobiernos de quienes pretendemos su amistad y en algún caso, se considera que es un daño para nosotros mismos. 

Además, a las mismas personas, les resulta dificultoso llegar a mensurar la utilidad de este tipo de actividad, por las razones del primer párrafo.

Si, están seguras de la necesidad del despliegue de una política exterior y, casi la mayoría considera, erróneamente, que esta se ejecuta, en su totalidad, por intermedio de la actividad diplomática.

La diplomacia, como actividad profesional, es solo parte de la política exterior de una nación. 

Existe una gran desinformación en el tema, y esas mismas personas, si dan por cierto que la actividad de inteligencia exterior la realizan otras naciones y les resulta extraño o algo muy "distinto" que los argentinos abordemos el análisis o discusión de este tema en el seno de nuestra comunidad, se lo considera un tema tabú, propio de gente que anda en cosas que, o son inútiles o son para huir de ellas: las personas y el tema. 

No existe en Argentina un lugar académico universitario regulado y permanente, donde se estudie el tema y se profesionalice la actividad. 

No es posible concebir lo que significa y que alcances tiene la actividad de inteligencia exterior sin conocer que es "la inteligencia" y para lo cual es preciso conocer la normativa del país en el tema, incursionar en la normativa de la defensa y de la seguridad y realizar estudios comparados con otras legislaciones. 

A partir del proceso metabólico que señalo, se puede inferir que es actividad de inteligencia exterior, la que se denomina así, porque tiene como objeto procesar conocimiento de hechos y cosas que ocurren fuera de nuestro país, se suceden en el exterior y mucha de la información que de esos lugares se puede obtener, inferir, deducir, conocer, sistematizar, distribuir y estudiar y analizar, puede realizarse desde nuestro propio país, en parte muchas veces esencial.-

Se suele confundir el objeto con la topología o la geografía o la toponimia. Una nación como China, seguramente en su estructura de gobierno, debe contar en su organigrama con una oficina dedicada a conocer todo sobre Argentina, yo me pregunto: cuantas personas allí estarán dedicadas a esta actividad?. No creo que menos de un centenar, que quizás realicen la misma actividad respecto al MERCOSUR o América del Sur. Y con que objeto realizarían esta actividad?, me contesto, para poder adoptar decisiones políticas más correctas respecto a sus intereses y dedicadas a su propia política exterior por el mismo motivo; y su actividad diplomática sería de una naturaleza armónica con el plexo de esa política exterior.

Y, en esa actividad, van creando especialistas que quizás conozcan sobre nuestra realidad más que la mayoría de nosotros y por lo tanto puedan inferir las características de hechos futuros que puedan ocurrir en nuestra vida doméstica con bastante precisión. Esta actividad, con ésta densidad y extensión hoy no se realiza en nuestro país. 

También creo que, al menos en el papel se debe dibujar un proyecto con el propósito que me ocupa, y deberían participar universidades, por medio de sus órganos educativos específicos dedicados a estos temas, incluyo a universidades privadas y a institutos que con tal propósito se puedan promover.

Creo que sin estos instrumentos, careceremos siempre, cualquiera sea el gobierno en ejercicio, de una importante herramienta especializada. Y no la considero un recurso lujoso, o sofisticado, o extra académico, o contrario a los argentinos. sino imprescindible para cualquier gestión de gobierno que pretenda tener éxito, hecho éste que, estoy seguro, en el exterior no todos desean, siempre.

Más aún, primero sospecho y también ahora creo, que molestaría a muchos del "exterior" que este tema se instale con fuerza en el seno de la preocupación de nuestros intelectuales y políticos.


Si se acepta la premisa anterior, creo prudente agregar que carecemos de los recursos para abordar el tema en la dimensión que se requiere y, alguien puede inferir que además promuevo la participación orgánica de nuevos organismos académicos en el tema, como una vía de participación de los ciudadanos que consideren la disciplina su vocación aún no requerida.

Si, se trata de conocer permanentemente que sucede en el exterior entre terceros y de terceros con respecto a nosotros, la organización de los escasos recursos debería ser muy detallada. 

El conocer la realidad dinámica de otras sociedades requiere además de cierto esfuerzo continuado, cierto talento para desentrañar el porque de determinados comportamientos y, considero que esos comportamientos o decisiones se vinculan a lo que se supone se "conoce" de nosotros los argentinos como personas y como comunidad y las diferencias entre las distintas regiones del país en muchos aspectos culturales y otros valores.

De esto me permito inferir que una correcta traducción hacia el exterior de lo que implica y sostiene nuestra pluralidad, es decisiva para el exterior y para nosotros mismos.

Y, me permito seguir infiriendo que un instrumento formidable para otorgar certeza y eliminar muchos posibles errores, nuestros o de terceros, es la política comunicacional de radiodifusión sonora que se vincula por internet y por onda corta.

En mi opinión estas políticas deben estar en una periódico ajuste de contenidos, oportunidad y lenguaje, de forma tal que sean benéficas para los propósitos de emitir una correcta imagen de nuestra presencia como entidad colectiva y de nuestros propósitos en materia de política exterior. 

Creo que en Argentina existe el suficiente talento para estos primeros pasos, la escasez de recursos se debe salvar con actividad posible y creativa y, recoger y procesar lo que en la misma materia exponen otros terceros desde el exterior con el propósito de influir en nuestras decisiones, valores, prioridades y política cultural, siendo ésta última el centro de gravedad del tema que expongo. 

No se trata de hurgar subrepticiamente en lo que los"terceros hacen alli", sino el de comprender el "porque lo hacen", el porque lo hacen de "determinada manera" y en determinadas oportunidades.

Quizás, si seguimos estos caminos nos llevemos más de una sorpresa. No estamos solos en nuestros problemas domésticos, existen quienes desean que las soluciones que encaremos tengan uno u otro sentido y dirección y en esto, tampoco todos los terceros del exterior coinciden. 

Pero esta dicotomía, estos enojosos desencuentros entre ellos, ya es un problema de política exterior, la cual no podrá ser mejorada sin el concurso de los recursos de las telecomunicaciones y nuestras universidades y empresarios, y fundamentalmente, sin el concurso de nuestros mejores recursos psíquicos de nuestros hermanos argentinos.

Esta es una propuesta, que creo merece un esfuerzo intelectual de nuestros compatriotas, para una buscada y posible futura felicidad del pueblo y la grandeza de la Patria. Que no son valores fungibles.