|
|
|
|
El gobierno continúa aumentando
la presión impositiva, pero nada asegura que los efectos serán los deseados.
|
|
|
El ministro de Economía
Machinea debería leer al célebre autor italiano con quien comparte las primeras cinco
letras de su nombre: Machiavelo (castellanizado, Maquiavelo), que en "El
Príncipe" recomendaba al gobernante tomar todas las medidas "impopulares"
juntas y al comienzo de su gobierno, mientras que las que serán apreciadas por el pueblo
en general debían ir dosificándose.
Lejos de ello, los argentinos que
pagan impuestos (que son más de los que parecen) se desayunan día a día con el
redoblado esfuerzo fiscalista del Ministro.
La novedad de ayer: el adelanto (e
incremento) de los anticipos de ganancias (que a muchos obligará a tomar el dinero) y el
novedoso impuesto a la utililidad que para las empresas dejan los plazos fijos bancarios.
Este último, además, brilla por
lo absurdo. Sus consecuencias inmediatas serán:
-
Menores colocaciones financieras de las compañías
privadas.
-
Consecuente aumento de las tasas de interés que los
Bancos deberán pagar para mantener el nivel actual de depósitos.
-
Traslado de ese incremento del costo del dinero a
quienes hoy son tomadores (empresas y particulares).
-
Aumento de los costos de producción para las
empresas que, si pueden, lo trasladarán a los precios y, si no pueden, entrarán
nuevamente en zona de riesgo.
-
Empobrecimiento de los particulares, que deberán
destinar una mayor proporción de sus ya escasos ingresos al pago del sobrecosto
financiero.
En algún momento, cabría
preguntarse dónde encontraremos el límite para el aumento de la presión fiscal. Este
límite reconoce tres componentes:
Un componente político, pues si
bien todos apeciamos el esfuerzo para cerrar las cuentas fiscales y no aumentar el
preocupante deficit, existe otra vía para tal objetivo, que es reducir o mejorar el gasto
público. El gobierno se sigue ocupando de tareas que lleva adelante de modo ineficaz y
caro, como la ayuda social, cuando existe infinidad de entidades intermedias y ONGs más
eficientes y probadas.
Un componente económico, pues en
algún lugar de la curva que describe la presión impositiva el aumento de los impuestos
produce un efecto contrario, cual es la disminución de la recaudación en términos
absolutos por la contracción de la economía en general (en un supuesto absurdo de un
impuesto del 100%, nadie se ocuparía de trabajar o producir).
Y un componente legal, pues nuestra
Constitución garantiza el derecho de propiedad (art.17) y obliga al Gobierno federal a
imponer las contribuciones "equitativa y proporcionalmente a la población". Es
difícil señalar en qué guarismo se encuentra esta barrera y más difícil aún que un
Juez se anime a fijarla sin temor a excederse de su esfera de poder e invadir la de los
restantes (Congreso y Ejecutivo).
Pero creemos necesario un debate
amplio y abarcativo, en el que tengan especial cabida los principales contribuyentes.
Cierto es que esta discusión se da
todos los años en el Parlamento, al votarse la ley de presupuesto. Y que todos
participamos en la misma a través de nuestros diputados y senadores.
Pero sería una buena señal la
introducción pública del tema y alguna campaña (incluso promovida por el propio
gobierno) para que el común de la gente entienda las razones de estos
"impuestazos" y pueda opinar con conocimiento de causa.
|