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Días atrás tuve oportunidad de leer una
entrevista que se hiciera al nuevo secretario de Educación
Superior, Juan Carlos Pugliese, publicada en La Nación.
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¡Qué fenómeno particular el de los políticos transformados en
funcionarios públicos! Son llamados a ocupar cargos muchas veces
mal definidos, con cambios permanentes en objetivos y políticas.
Con responsabilidades ambiguas. Con personal a cargo, con recursos
millonarios para administrar. Con horizontes inciertos en cuanto a
su permanencia en el cargo.
¿Porqué son elegidos? ¿Porqué aceptan ocupar los cargos a los
que son llamados?
La descripción de las funciones y objetivos que se deben cumplir
desde esos cargos debe ser motivo de un exaustivo estudio, es el
corazón de la tan renombrada reforma estructural del Estado, de la
que todos hablan pero que nadie ni siquiera encara. Pero
independientemente de lo anterior, es indudable que una gran parte
de la crisis por la que estamos atravesando es responsabilidad de la
dirigencia política, la cual, con su soberbia característica,
acepta ocupar posiciones en la Administración Pública, para lo
cual no está ni medianamente capacitada. Dirigentes políticos que
saltan de cargo en cargo como los bichos nocturnos saltan de luz en
luz.
¿Quién evalúa su idoneidad para ocupar tal o cual cargo? ¿Contra
quien compiten para que sea determinado quien es el más apto para
ser nombrado?. Seguramente creen que por haber ocupado diferentes
posiciones en el organigrama de tal o cual ministerio, su capacidad
e idoneidad está fuera de duda. Los resultados desmienten categóricamente
que se haya elegido a los más capaces para ocupar algún cargo. En
realidad, los resultados indican que se ha nombrado en forma
permanente a los más incapaces e ineptos. ¿ Son elegidos luego de
una selección rigurosa, hecha por algún grupo de notables,
asesorados por especialistas en selección de personal, quienes
toman la decisión final según los méritos de los postulantes, su
experiencia específica, resultados obtenidos, capacidad de
administración, manejo de recursos humanos, evaluación psicológica,
aptitud para comandar situaciones de crisis, compitiendo contra
pares de similares calificaciones?
El funcionario citado al principio de este artículo fue nombrado
según este riguroso proceso de selección o porque es el hijo del
recordado dirigente que " pidió con el corazón y le
contestaron con el bolsillo"? Fue nombrado por ser
"radical de toda la vida" o por sus antecedentes,
capacidad y logros concretos en sus actuaciones anteriores? Con
quien compitió?
La Secretaría de Educación Superior tiene un presupuesto
importante, ya que tiene asignado el correspondiente a las
universidades nacionales. Para su propio funcionamiento, en el año
2001, tenía asignados cerca de 50 millones de pesos, con una dotación
aproximada de 150 personas. Bastante personal para las funciones que
se supone debe realizar. Entre éstas, "jerarquizar la educación
superior". Y la autonomía universitaria? Necesitan las
universidades que un grupo de burócratas la jerarquicen? También,
por ejemplo, "Desarrollar sistemas de evaluación de
graduados". Otra vez: y la autonomía universitaria? Y los
Consejos y Colegios Profesionales? También hay referencias a la
solidaridad: "Los estudiantes y graduados de las universidades
nacionales deben reintegrar a la sociedad los servicios recibidos
por ella". Qué hacen los graduados una vez que se reciben? Se
esconden debajo de una mesa o trabajan en diferentes ámbitos
aplicando sus conocimientos en diferentes productos y servicios que
la sociedad consume, desde un frasco de mayonesa a un servicio de
salud? Estas son algunas de las funciones que cumple esta Secretaría.
Con un presupuesto de 1.800 millones de pesos anuales, es necesario
que las universidades tengan una secretaría que las asesore ?
Claro que el secretario nombrado está en concordancia con las
funciones algo difusas que tiene esta secretaría. El funcionario,
por ejemplo, dice refiriéndose al ingreso a las universidades, que
"es un tema que hay que debatir". ¿Cuánto tiempo hace
que se está debatiendo? No es hora de definiciones? O continua el
debate porque este se hace en el comité radical?
Qué quiere decir con "la carrera universitaria debe ser con
igualdad en el ingreso y egresados de fuerte compromiso
social"? Obviamente descarta el arancelamiento universitario,
obviamente sin un argumento racional. También expresa "la
Universidad , para evitar la inequidad , tiene que optimizar los
recursos que la sociedad deposita en ella". Totalmente de
acuerdo. Pero las universidades son autónomas. Porqué se crea un
ente burocrático, que paga toda la sociedad, para hacer lo que ya
se sabe que hay que hacer?
Este es un ejemplo de los cientos que deben existir en la
Administración Pública, donde las funciones son difusas y los
funcionarios elegidos para cumplirlas potencian esa falta de
claridad. La educación superior debe encararse con criterios de
excelencia, palabra que curiosamente no aparece entre los objetivos.
Suponer una Universidad para todos es continuar engañando a quienes
aspiran a cursar en ella y, usando palabras del secretario, es la
antioptimización de los recursos que la sociedad deposita en ella.
No debemos olvidar que los graduados de hoy serán los dirigentes
del mañana.
Es evidente que lo que nos está pasando hoy no es fruto de la
casualidad. Responde a la incapacidad de los funcionarios que en los
últimos años han administrado los recursos públicos, ocupando
cargos para los cuales no estaban ni remotamente preparados.
Curiosamente, son los mismos que hoy proponen soluciones.
Es
hora de iniciar la construcción de un país en serio. El mejor
aporte que podrían hacer los dirigentes que hoy continúan ocupando
los cargos en los que fueron nombrados simplemente por su afiliación
partidaria, es apuntar todos sus esfuerzos en lograr que las
secretarías, subsecretarías y direcciones que creen dirigir con
sabiduría y eficiencia, sean racionalizadas, y, porque no,
eliminadas del organigrama estatal. Así cumplirán con la
optimización en el uso de los recursos que la sociedad deposita en
el Estado, y recuperen quizás en parte, todo el prestigio que han
perdido.
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